David King 1943-2016: Revolucionario Socialista, Artista y Defensor de la Verdad Histórica

por David North
30 mayo 2016

David King, que dedicó sus extraordinarias dotes como artista para rescatar de los escombros del edificio de crímenes y mentiras estalinistas, la verdad histórica de la Revolución Rusa de 1917 y de su continuación, murió en su casa en Islington en la mañana de mayo 11.

Pese a que sufrió durante muchos años de una enfermedad cardíaca, David se mantuvo inmensamente productivo hasta el final de su vida. Hay un elemento de trágica ironía en el hecho que haya dedicado su más reciente y último libro —publicado este pasado otoño— a la vida de John Heartfield, el artista revolucionario alemán, del tiempo de Weimar cuya obra ejerció una profunda influencia en el propio King.

David King en el Tate Modern, 2009 (Foto de David North)

Como artista, David dedicó su trabajo de toda una vida a la investigación, diseño y escritura de libros que fueron una crónica del más grande evento del siglo XX, la Revolución Rusa. Es precisamente la extraordinariamente apropiada fusión de forma artística y contenido histórico, que dota su trabajo con un duradero significado. Tan raro entre los artistas contemporáneos, su trabajo fue guiado por una conciencia histórica. Por otra parte, sin exageración alguna, su conocimiento de la Revolución Rusa — sus eventos, controversias, personajes y contexto social— fue realmente enciclopédico. Él no trabajó para imponer subjetivamente una forma llamativa y excéntrica que llamara la atención a su persona como artista. Lo que mpartió elementos poderosos y genuinamente originales a su diseño de libros, fue el grado en que los eventos históricos reflejados en las imágenes pictóricas fueron guiados por la presentación del autor.

La incansable investigación histórica resplandece en todos los más importantes libros que publicó David en los últimos 45 años. Cada volumen para el cual él seleccionó las imágenes pictóricas, diseño el diagrama y frecuentemente escribió todos o una parte sustancial de los textos, fue basado en años de trabajo. Fue uno de los más grandes archivistas y detectives históricos de nuestro tiempo. Viajó por todo el mundo en busca de artefactos de la revolución rusa y coleccionó todo, desde fotografías, carteles y documentos del gobierno hasta tazas de café. David estimaba que su colección contenía aproximadamente 250.000 artículos.

Si el montaje de esta colección hubiera sido su único logro, David habría merecido un puesto de honor entre los historiadores de la Revolución Rusa.

Pero David no sólo coleccionaba artículos. Buscaba entender su significado, es decir, su lugar objetivo en el vasto drama histórico de la Revolución Rusa. En el examen de un artefacto, David iba más allá de su apariencia para mejor descubrir su esencia histórica —la relación de la parte fragmentaria con el todo. Este proceso de descubrimiento determina la forma de la recreación artística. El problema de la selección y presentación con frecuencia resulta ser abrumador. Sorprendentemente, a pesar de la gran cantidad de imágenes reunidas por David en cada uno de sus libros, nada parece estar perdido. Cada imagen, incluso la más pequeña, capta la atención del lector. No hay duda de que David poseía una sensibilidad visual aguda. Pero si él entendía perfectamente lo que se necesitaba, a dónde ir y en qué tamaño las imágenes debían ser reproducidas, fue porque su juicio artístico siempre estuvo disciplinado por un poderoso sentido de la narrativa, histórica y objetiva.

El envolvimiento intelectual y artístico de David King con la Revolución Rusa se basaba en sus experiencias personales y sus convicciones políticas. En el 2009 David completó su trabajo Red Star Over Russia: A Visual history Of The Soviet Union From 1917 To The Death Of Stalin (La Estrella Roja sobre Rusia: Una Historia Visual de la Unión Soviética desde 1917 Hasta la Muerte de Stalin). En la introducción a este invaluable y autorizado volumen, que incluye imágenes de su colección, David King, explica:

“Aún desde niño yo detestaba el capitalismo. Pensé que era injusto. También odiaba la religión y la monarquía. Me parecía que la ropa que vestían era siniestra y aterradora. Cuando mi tío, que era socialista, me enseñó la verdadera naturaleza de la clase dominante yo estuve de acuerdo con él que claramente debía ser derrocada. Yo solía soñar, como todos los niños, cómo sería la vida en el siglo 21. Si alguien me hubiese dicho que todavía habría desigualdad, racismo, reyes, reinas y religiosos maníacos asechando el planeta, los hubiera considerado locos.”

David viajó por primera vez a la Unión Soviética en el friísimo invierno de 1970. Había sido enviado allí por el Sunday Times de Londres con el encargo de investigar y fotografiar lo que iba a ser publicado en el centenario del nacimiento de Lenin. King visitó muchos museos que se dedicaron a la conmemoración de la revolución. La vida de Lenin fue exhaustivamente documentada. Pero había un actor importante en la revolución bolchevique que faltaba en las tantas exposiciones. King recuerda:

“La figura que yo estaba más interesado en conocer, sin embargo, no aparecía en ninguna parte. Así que pasé mucho tiempo preguntando: ‘Sí, pero dónde está Trotsky?’ O “Esto es muy interesante, pero ¿qué pasa con Trotsky? Hubo muy débiles intentos en los archivos oficiales de fotos para obtener siquiera una foto del co-líder de la Revolución Rusa. No había nada. Lo habían borrado totalmente y, como iba a saberlo pronto, a legiones de otros también”.

King recogió una gran cantidad de material sobre la Revolución Rusa durante su visita a la Unión Soviética pero no estuvo satisfecho con los resultados de su investigación. No podía quitarse de la mente la imagen del titán olvidado de la Revolución:

“Me hice un nuevo plan para buscar a Trotsky y para documentar su vida en imágenes. Quería mostrar que ninguna cantidad de falsificación política, ninguna cantidad de retoque fotográfico, podría extinguir la memoria inspiradora del genio revolucionario del siglo XX. Mucho se ha escrito sobre Trotsky en Occidente, pero como diseñador y fotógrafo yo quería que su historia pudiera llegar a una audiencia mucho más amplia”.

Viajando por toda Europa, América del Norte y a Coyoacán, México, donde Trotsky fue asesinado en 1940, David comenzó a reunir su colección de fotografías, carteles, documentos y objetos relacionados con la vida del líder revolucionario. Trabajando con Francis Wyndham, un colega en el Sunday Times, de Londres, fue coautor de una biografía de Trotsky. Wyndham escribió la mayor parte del texto pero fue la gran colección de fotos, reunida y presentada por King, lo que hizo que del volumen una obra histórica importante e influyente. Se publicó con gran éxito en 1972.

El siguiente gran proyecto de David ocurrió en colaboración con el Comité Internacional de la Cuarta Internacional. Aunque no era miembro del Partido Revolucionario de los Trabajadores, que era entonces la sección británica del CICI, David le tenía respeto en gran medida su trabajo teórico y su actividad política en la clase obrera. Él siguió con enorme interés la investigación iniciada por el Comité Internacional en 1975 sobre el asesinato de León Trotsky. Él contribuyó con su tiempo y muchas fotografías de su colección privada para el diseño de How the GPU Murdered Trotsky [Cómo la GPU Asesinó a Trotsky], publicado en 1977.

Como la GPU asesinó a Trotsky

En 2009, durante una visita a Londres, yo hablé con David largo y tendido sobre su colaboración con el Comité Internacional en la producción de Cómo la GPU Asesinó a Trotsky. Explicó que consideraba la investigación del Comité Internacional sobre el asesinato de Trotsky como una importante contribución al desenmascaramiento de los crímenes estalinistas. Dijo que estaba sorprendido por la reacción hostil hacia la investigación, de muchos en la izquierda británica. Con relación al descubrimiento por el Comité Internacional de documentos que develan los contactos entre Joseph Hansen —líder por muchos años del Partido Socialista de los Trabajadores en los EE.UU.— tanto con el FBI como con la Policía Secreta Soviética, King recordó su propia extraño encuentro con Hansen.

Durante el comienzo de la década de 1970, en el curso de sus investigaciones sobre la biografía de Trotsky, David viajó a Nueva York en busca de fotos y documentos. Se puso en contacto con el Partido Socialista de los Trabajadores y pidió una cita con Hansen, que había sido secretario de Trotsky en México entre 1937 y 1940. David imaginó que la reunión produciría una gran cantidad de información y conocimientos sobre la personalidad de Trotsky. En cambio, cuando la entrevista apenas había comenzado Hansen le pregunta: "¿Por qué quieres escribir sobre Trotsky?"

Sorprendido por el tono de la pregunta, King comenzó a explicar por qué pensaba que Trotsky era una importante figura histórica cuyo legado es una parte fundamental de la lucha por la futura victoria del socialismo. "El futuro?", Respondió Hansen. "Teniendo en cuenta el estado del medio ambiente, el planeta probablemente no va a existir en 20 años". La entrevista se terminó rápidamente. Cuando David recordaba este intercambio, casi 50 años más tarde, su asombro ante el comentario de Hansen aún no desaparecía.

David King en su estudio, 2009 (Foto de David North)

La exposición de los crímenes cometidos por Stalin y la burocracia soviética contra la Revolución de Octubre y el pueblo soviético surge como tema central de la obra de David durante los últimos 35 años de su vida. En 1982, colaboró con Tamara Deutscher, la viuda de Isaac Deutscher (el autor de la famosa trilogía biográfica de Trotsky) en la redacción y diseño de The Great Purges [Las Grandes Purgas]. En 1997 David produjo otro volumen histórico importante The Commissar Vanishes: The Falsification of Photographs and Art in Stalin’s Russia [El Comisario Desvanece: la Falsificación de Fotografías y de Arte en la Rusia de Stalin]. En este trabajo King ilustra cómo Stalin y sus cómplices criminales en la dirección soviética y la burocracia falsificaron sistemáticamente la historia mediante fotografías "retocadas". Al explicar el tema de El Comisario Desvanece, David escribe:

“Tanta falsificación se llevó a cabo durante los años de Stalin que es posible contar la historia de la era soviética a través de fotografías retocadas. Ese es el propósito de este libro. Las fotografías se muestran en orden cronológico, en el momento en que fueron tomadas, no en el que fueron manipuladas. Las versiones alteradas generalmente se muestran junto con los originales, o en las páginas siguientes. Una serie de fotografías sin falsificar y documentos clave se incluyen también para explicar los momentos importantes de la historia. Pinturas, gráficas y otros ejemplos de culto al héroe estalinista aparecen, también. Solamente las imágenes más interesantes y variadas, por supuesto desde un punto de vista político y cultural, se presentan aquí. Nuevos ejemplos de falsificación siguen saliendo a la luz. Una fotografía puede parecer extraña, como resultado de un pesado retoque. Encontrar el original puede llevar años y eso ocurre a menudo. La búsqueda continúa.”

En 2003 King publicó Ordinary Citizens: The Victims of Stalin [Ciudadanos Ordinarios: Las Víctimas de Stalin]. El volumen se compone de aproximadamente 150 fotografías policiales de ciudadanos soviéticos durante su encarcelamiento en Lyubianka, la sede de Moscú de la policía secreta. Entre los individuos fotografiados hay figuras importantes de la historia soviética, como Grigori Zinóviev, y de la literatura, como Isaak Babel. Pero la mayoría de los fotografías policiales son de ciudadanos desconocidos "ordinarios". Lo que los sujetos tenían en común era que pronto iban a ser asesinados por los verdugos de Stalin. Muchas de las fotografías fueron tomadas días y, en algunos casos, sólo unas pocas horas antes de que estos seres humanos fueron privados de sus vidas. Las imágenes de los condenados son profundamente perturbadoras. Pero lo que confiere a esas imágenes seleccionadas por King un impacto tan psicológicamente inquietante es la calidad inesperada de estas fotografías. En un comentario notable, David señalaba:

“Es una ironía terrible que los mortales ojos de la policía secreta de Stalin pudieran haber creado tales retratos tan sensibles de sus desafortunadas víctimas. A diferencia de las fotografía policiales del oeste, las fotografías de la GPU no fueron tomadas con luz artificial. El tiempo de exposición más largo necesario para fotografía en luz natural permitió a los individuos ponerse de frente a la cámara y mostrar toda una serie de expresiones. Ninguno de los ciudadanos corrientes aquí habría sido sorprendido o "atrapado" por la luz del flash. Las caras son inquietantes, frecuentemente con expresiones que rompen el corazón. Miran hacia atrás del lente con desafío, desprecio, miedo o algunas veces con una tristeza simplemente terrible. Miradas burlonas dan paso al dolor, al orgullo y a la honestidad. Hay furia en el rostro de uno o dos. Algunos muestran signos de tortura. Algunos muestran signos de la enfermedad, mala salud. Algunos parecen dementes. Lo más horrible, unos pocos miran detrás de la cámara, o intentan esbozar de una sonrisa.”

En 2009 David completó su monumental visión gráfica de la historia de Rusia y la Unión Soviética, Red Star Over Russia [La Estrella Roja sobre Rusia], que fue publicado en conjunción con la apertura de una nueva sección en el Museo Tate de Londres, dedicada a una exposición de fotos y carteles de la Colección de David King. Me ofreció una gira personal de la exposición, de la que él estuvo justificadamente orgulloso. Cada elemento de la exposición era parte de la gran y trágica narrativa histórica de la Revolución de Octubre.

La muerte de David King priva al mundo de un gran artista e historiador. La sensación de pérdida se incrementa por el hecho de que estamos en la víspera del centenario de la Revolución Rusa de 1917. ¡Cuánto David habría tenido que mostrar y decir durante el año que viene! Pero no puede haber ninguna duda que la obra de David King —artista, socialista revolucionario y defensor de la verdad histórica— será, en el año del centenario y más allá, una contribución poderosa a la compresión de los acontecimientos fundamentales de la historia moderna.