Festival Internacional de Cine de Toronto 2014—Parte 4: Odisea iraquí y más películas del mundo moderno

por David Walsh
14 octubre 2014

Este es el cuarto de una serie de artículos dedicados al reciente festival de cine de Toronto (septiembre 4-14). La Parte 1fue publicada el 24 de septiembre la Parte 2, el primero de octubre y la Parte 3 el 8 de octubre. [Traducción de Marya Luna]

La película Odisea iraquí [Iraqi Odyssey] es un documental elegantemente compuesto, dirigida por el cineasta suizo-iraquí Samir, que intenta entretejer la compleja saga de la propia familia del director con historia de Irak durante los últimos 50 años o más. El proyecto es ambicioso —y fue grabado en 3D no menos.

Odisea iraquí

Samir ha dirigido unas 40 películas de ficción cortas y de largometraje, videos y documentales, así como obras de teatro. Para mí Olvidemos Bagdad [Forget Baghdad (2002)], un relato de las experiencias de ex miembros del Partido Comunista iraquí, que ahora viven en Israel, fue una película fascinante.

El cubrir y resumir las vidas individuales y eventos, como lo hizo Samir, en un trabajo de dos y tres cuartas horas es una tarea enorme. La Odisea iraquí se centra en un número de tías y tíos, una media hermana y la historia de la familia inmediata del director, su padre iraquí, y su madre suiza.

El director nació en Bagdad en 1955. Su familia emigró a Suiza en la década de 1960. En el documental entrevista a familiares en Auckland, Nueva Zelanda, Londres, Moscú, Búfalo, Nueva York, París y otros lugares. Mediante el uso de gráficas sofisticadas, extensas y notables escenas de películas antiguas y conversaciones exploratorias, Samir acumula una imagen completa de una capa social y de toda una época.

Como explica en su nota de director, "Pasé mi infancia en Bagdad la década de 1950 y principios de la década de 1960. Toda la familia, mis padres, mis abuelos, mis tías y tíos vivían juntos en una casa grande en un nuevo barrio residencial, al igual que cualquier familia típica de clase media de esos tiempos.

"Mi abuelo era un experto de la ley islámica y trabajaba como juez. Mi abuela iba a la mezquita muy a menudo y me llevaba con ella. Sin embargo, yo crecí con Tchaikovsky, Beethoven, Shakespeare, las ciencias modernas, los clásicos árabes y los cantantes Fairuz y Umm Kulthum...

"Ahora, mi familia vive dispersa por todo el mundo... pertenecemos a los cuatro o cinco millones de iraquíes que ya no viven en su país de origen. Al igual que muchas otras familias de la clase media iraquí, nos hemos convertido en una familia globalizada que se ha integrado a la sociedad occidental sin ninguna dificultad”. Su película hace el esfuerzo de explicar, "¿Cómo es que llegamos a esta situación, que todos nuestros sueños de un renacimiento en el mundo árabe y nuestros deseos de transformación dentro de una sociedad moderna, hayan sido destruidas tan abrupta y brutalmente?"

La película, que narra el director, se organiza ligeramente en tres actos; el primero sobre la vida y la época del abuelo de Samir, quien participó en la lucha contra el dominio colonial británico. El documental pone de manifiesto que la gran atracción de Irak a los poderes imperiales en el transcurso del siglo pasado, incluso en el presente, ha tenido que ver con su abundancia de petróleo.

La segunda parte de la Odisea iraquí, tal vez la más convincente, se refiere a los tumultuosos acontecimientos en Irak a finales de las décadas de 1950, 1960 y 1970. Lo que surge sorprendentemente es la centralidad del Partido Comunista Iraquí en la historia posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Varios de los tíos y las tías del cineasta, así como su propio padre, se unieron al Partido Comunista. Samir afirma que en un momento "los comunistas eran el partido más fuerte en Irak" en el período de posguerra. En 1958, en el momento de la revolución del 14 de julio contra el rey Faisal II (títere británico), las multitudes en las calles de Bagdad coreaban, "¡Viva el Partido Comunista!"

Más adelante, Samir describe cómo el partido fue "paralizado" cuando las fuerzas reaccionarias preparaban el golpe de estado de febrero de 1963, que llevó al Partido Baath al poder. El cineasta describe que los estalinistas tuvieron que enfrentar el problema de como el cineasta "¿Tomar el poder o no?” Por supuesto, la evolución de los estalinistas (contrarrevolucionaria, nacionalista y oportunista) en el transcurso de décadas determinó el resultado trágico. Samir también pone en claro que en ese momento los estalinistas soviéticos "no querían un conflicto con los EE.UU. después de la crisis de los misiles de Cuba [de octubre de 1962]."

Odisea iraquí

La política del Partido Comunista Iraquí, y esto la película lo explica relativamente claro, era subordinar a la clase obrera y a los oprimidos a una u otra sección de la elite iraquí o al ejército, incluyendo a Saddam Hussein y al Partido Battista, con resultados catastróficos. Es imposible comprender el papel actual de la política comunal y el fundamentalismo islámico en Irak sin una apreciación del vacío político producido por las traiciones del estalinismo.

El "tercer acto" del documental tiene lugar en el presente, a raíz de la invasión y ocupación de Estados Unidos, lo que ha provocado un nuevo éxodo masivo. Es de interés que la secuencia tal vez más sombría y más desolada en la película tiene lugar en Búfalo, donde la media hermana de Samir ha encontrado refugio.

En verdad Odisea iraquí es un crónica del miserable fracaso de Irak (junto con otras naciones árabes) de transformarse en sociedad "moderna y justa" (una verdadera democracia burguesa libre de la bota de las grandes potencias). Cuenta del sufrimiento de las familias urbanas de clase media, (miembros o no del Partido Comunista) que se dedicaron a la construcción de un orden social pero que ahora son errantes globales.

Samir hace notar en la película que participó en los movimientos radicales en Zurich como estudiante, incluyendo a los grupos anarquistas. En nuestra conversación, él explicó que nunca se había sentido atraído por el trotskismo. Su orientación a las clases profesionales y su destino no es simplemente una cuestión de historia personal o familiar.

La Odisea iraquí es honesta, detallada y tiene un valor considerable; como poética memoria personal y familiar conmovedora, como una evocación de la vida iraquí en diferentes momentos en el siglo XX.

Cualesquiera que sean las opiniones del cineasta, sin embargo, para nosotros, la película tiene un significado más profundo. La Odisea iraquí, a su manera, asevera la teoría de la revolución permanente de Trotsky. Esta teoría no sólo explica la imposibilidad de lograr la democracia y la genuina emancipación nacional en los países coloniales o semicoloniales a menos que la clase obrera (como líder de los oprimidos) tome el poder en una revolución socialista. La historia presentada en el documental no es más que una forma poderosa y trágica de confirmación "negativa" de esta concepción.

Esta promoción ofrece algunas indicaciones sobre el enfoque general de Samir y el tipo de material de archivo que ha incorporado en el documental.

Una conversación con Samir

Hablé con Samir en Toronto durante el festival de cine a principios de septiembre, mientras que el gobierno de Obama se preparaba para una nueva invasión de Irak.

El guionista y director Samir en Toronto

David Walsh : ¿Cuál dirías que es el balance del encuentro de Estados Unidos con Irak en las últimas décadas?

Samir : Espero que eso sea obvio en mi película. Incluso desde el punto de vista de la lógica imperial, han hecho locuras estúpidas. Se puede decir lo que sea sobre el imperio británico, pero al menos ellos tenían una estrategia clara. Sin embargo el imperio estadounidense está dirigido por gente estúpida.

DW: Ellos piensan que si bombardean a todos y los hacen añicos, después van a poder escoger y recoger los pedazos que ellos quieran.

S: Pero es obvio que eso no está funcionando. Es un desastre tras otro. Y el pueblo iraquí y los pueblos árabes tienen que sufrir por esto. ¿Qué puedo decir? Así es la historia del hombre, y la única cosa que cuenta en la historia humana es la resistencia de la gente para construir estructuras que estén en oposición a estas políticas. Se necesita tiempo. Como digo al final de mi película, espero que mi hija entienda que cambiar el mundo para mejorarlo toma mucho tiempo.

DW : Dejando de lado la guerra, ¿cuáles son las condiciones en que se encuentran los iraquíes comunes ahora?

S : Por supuesto, la clase media, que era una de las clases que podían haber establecido una sociedad civil, ha desaparecido. Se fueron. Podríamos discutir su fracaso, pero esta es la realidad. Los trabajadores de la industria, que estaban bien organizados en sindicatos en tiempos anteriores, también se han ido a causa del embargo. Lo que queda son las grandes capas del lumpenproletariado, honestamente. Estas personas no están bien organizadas, no saben nada de política y simplemente siguen a los líderes sectarios.

Me alegra decir que los jóvenes que van a las universidades y estudian, sobre todo los artistas, son muy radicales y muy valientes. Estoy asombrado por el hecho de que están haciendo arte en la calle, hablando de los problemas cotidianos de una manera que es diferente a cualquier cosa de antes. Y eso significa que entienden que el mundo ha cambiado y no pueden continuar siguiendo las viejas tradiciones.

DW : En Olvidemos Bagdad, una de las personas que fue entrevistada, al describir la situación, dijo que Irak no era un país particularmente religioso...

S : Yo sigo creyendo que así es. No hay homogeneidad religiosa o ideológica, incluso hoy en día.

DW : Entonces las sectas son un problema político.

S : Sí. Si nos fijamos en las elecciones más recientes, incluso los más pobres que siguieron la política sectaria de [el ex primer ministro Nouri al-] Maliki, comprendieron que estaba equivocado. Sólo consiguió el 20 por ciento de los votos de los trabajadores. Incluso la mayoría de los chiíes no quisieron seguirlo más.

Esta fue mi experiencia personal cuando estaba en Najaf, la ciudad santa chiíta, el noviembre pasado, haciendo un trabajo en mi película acerca del pasado de mi abuelo. Yo estaba allí y sentí que había una inmensa rabia contra las políticas sectarias, y eso que es un lugar que fue construido basado en creencias religiosas.

DW : Un vacío político fue creado, ¿quien es responsable por eso?

S : En primer lugar, este vacío fue creado por los Estados Unidos y su guerra, por supuesto.

Y antes de eso, bueno, seamos francos, la dictadura de Saddam Hussein funcionó bien durante las décadas de 1970 y 1980, incluso durante la guerra con Irán, porque tenía una gran cantidad de ingresos por el petróleo.

DW : Y la Unión Soviética todavía existía.

S : Sí, podía mantenerse en equilibrio entre las superpotencias. Esto fue al final de la Guerra Fría. Él fue capaz de comprar un gran porcentaje de la población iraquí a través del dinero del petróleo. Mas cometió un gran error cuando le declaró la guerra a Irán porque fue muy tonto al no entender que había comenzado a convertirse en un instrumento del imperialismo norteamericano. Eso llevó a Irak al desastre.

DW : La cuestión más complicada es el papel del Partido Comunista Iraquí y su apoyo a las distintas secciones de la élite gobernante iraquí y del ejército, lo cual fue una catástrofe.

S : Por supuesto.

DW : Una de las cosas más interesantes de la película —de hecho, en las dos películas... pero, en esta particularmente— por ejemplo, es la escena de 1958 cuando las multitudes coreaban, "¡Viva el Partido Comunista." ¿Qué pasó con eso? ¿Qué pasó con ese sentimiento popular? En mi opinión, ese sentimiento fue completamente traicionado.

S : Lo mismo digo yo. Digo que traicionaron a su propio pueblo. No sólo el Partido Comunista de Irak, sino también la Unión Soviética. Todos estos burócratas... sólo una pequeña facción de ellos trató de resistir estas políticas, y fue demolida físicamente porque comenzó una lucha de guerrillas en el sur y fracasó.

Cuando estuve en Irak esta última vez, me di cuenta de que casi todo el mundo de la edad de mi padre y de mi abuelo, casi toda esa generación estaba profundamente influenciada por las ideas del Partido Comunista de la época.

DW : Creo que los ideales de sus tíos y tías son muy impresionantes, por su valor, pero la estrategia del Partido Comunista fue desastrosa.

S : Por supuesto. Espero que la audiencia de izquierda entienda que esta película es parte de la autocrítica y auto reflexión. Una nueva política de izquierda tiene que desarrollarse desde abajo.

La generación joven en Irak no sabe nada acerca de esa historia. Espero que la película les ayude a aprender algo sobre el pasado y la necesidad de una nueva política de izquierda. Las políticas sectarias no representan al pueblo.

Pero a pesar de todo, me mantengo optimista.

DW : Hay motivos para ser optimistas. También hay enormes peligros. La situación entre los EE.UU. y Rusia es muy peligrosa. La política estadounidense es extremadamente provocativa y agresiva.

S : Pero, ¿alguna vez hemos pensado que durante nuestra vida veríamos la decadencia de un poder imperialista?

DW : Lo estamos viendo, pero eso no lo hace menos peligroso. Fijémonos en Búfalo, que está en su película, o en Detroit; los gobernantes de Estados Unidos están tratando de superar su declive industrial y económico a través de la fuerzas militares. Esa es la única área en la que tienen ventaja.

S : Me sorprendí al ver esas imágenes del Sur [de Ferguson, Missouri], donde ese chico negro fue asesinado por la policía… con equipo militar. Me encantaría ir a Detroit algún día. Desde que era niño he oído hablar tanto de esa ciudad.

DW : Ahora le están cortando el agua a miles de personas.

S : ¿Pero dónde vivimos ahora? ¿En qué siglo estamos? ¿Es que están locos?

Películas de Corea del Sur, India, las Filipinas y otros lugares

No hay muchas películas que encaren nuestra vida y nuestro tiempo "hasta sus pulsaciones y profundidades más íntimas", en las palabras del crítico ruso del siglo XIX, V.G. Belinsky. Como una especie de consuelo, sin embargo, una inspección de decenas de películas en el festival de cine de Toronto sí nos proporciona una vista de algunas imágenes importantes del mundo contemporáneo.

El huevo de l cuervo (The Crow’s Egg, M. Manikandan) de la India es una película un tanto simple acerca de dos niños cuyo objetivo en la vida, después de ver un anuncio de televisión, se convierte en conseguir probar una pizza. La película no impresiona mucho, pero sus escenas de muchísimos vecindarios decaídos de Chennai nos dejan ver la realidad de la situación de la gente en esa ciudad.

Del mismo modo, en el documental Diploma nacional [National Diploma], de la República Democrática del Congo, acerca de un grupo de jóvenes desesperados por pasar un examen del estado, el director Dieudo Hamadi nos permite ver un poco cómo es la vida en Kisangani, la capital de uno de los países más pobres del mundo.

La película Donde yo soy Rey (Where I am King,Carlos Siguion-Reyna) de las Filipinas es una obra débil y casi caricaturesca, pero permanecen en nuestra memoria las imágenes que nos muestra de Tondo, un barrio pobre de Manila, una de las zonas de esa ciudad que es una de las más densamente pobladas del mundo.

Los propietarios

Un trabajo más serio, aunque no sea del todo satisfactorio, Los propietarios (The Owners, Adilkhan Yerzhanov), ofrece un vistazo de la desesperación de la vida en Kazajstán, un área rural. Es una vista surrealista, grotesca que se centra en la historia de tres hermanos huérfanos quienes vienen a reclamar su hogar ancestral y encuentran que ha sido tomado por un cacique político gángster, cuyo hermano es el jefe de la policía. El director intenta mantener un tono casi cómico, con personajes que de vez en cuando estallan en canción y danza, pero el carácter esencialmente trágico de la situación se cierne sobre cada escena.

Seúl, Corea del Sur fue el tema central del programa "De ciudad en ciudad" [City to City] de este año. Ninguna de las películas que vi. fue muy satisfactoria. Sin embargo...

Vivo

Vivo (Alive, Park Jung-bum) es una película inexorablemente sombría acerca de un trabajador en la montaña de un pueblo que hace lo que necesita hacer para sobrevivir. Carrito (Cart, Boo Ji-Young) relata las luchas de los trabajadores de una tienda de tipo Wal Mart sobre los derechos sindicales; por desgracia, es en gran parte un pedazo de propaganda de agitación política, que podría haber sido financiada por la Confederación de Sindicatos de Corea. Un Sueño de Hierro (A Dream of Iron, Kelvin Kyung Kun Park) es un documental "ambiental" que nos muestra la desaprobación al crecimiento de la industria moderna en Corea del Sur desde la década de 1950, pero contiene algo de material de archivo fascinante de las luchas de los trabajadores en la década de 1980. Chica a mi puerta (Girl at My Door, Julio Jung) se centra sobre un joven policía que ha sido desterrado de Seúl a una ciudad provincial y que enfrenta algunos de los prejuicios y prácticas de la ciudad.

Si fuéramos a tomar los rasgos más característicos de cada una de estas películas, podríamos concluir que Corea del Sur está siendo controlada por una elite brutal, un gobernante autoritario; que la vida de la gente común es intensamente dura y restrictiva y que la sociedad, por otra parte, es fría y alienante. Y esto puede ser que no esté muy lejos de la verdad.

Continuará