El voto por el No en Escocia y la crisis del estado-nación británico

por Declaración del Partido Socialista por la Igualdad (Reino Unido)
1 octubre 2014

Esta declaración apareció en inglés el 20 de septiembre del 2014

Hubo una sensación inicial de alivio en las clases gobernantes, dado que en cierto punto, de acuerdo a las encuestas de opinión, parecía que iba a ganar la campaña por el SÍ, amenazando con la inminente disolución de la unión de 307 años entre Escocia, Inglaterra y Gales. Tal posibilidad había sido igualada a un nuevo "momento a lo Lehman", en referencia al fracaso bancario que disparó el colapso financiero del 2008. Habían miedos que una victoria del SÍ, habría debilitado a la clase gobernante británica en todos los frentes, llevando a políticos, economistas, ejecutivos empresariales y figuras militar a lanzar advertencias al respecto.

La libra británica y las acciones del Reino Unido (UK, siglas e inglés) se recuperaron ambas luego de haber sufrido mayores perdidas en los días recientes. Alex Salmond, líder del Partido Nacional Escocés (SNP, siglas en inglés), anunció su intención de renunciar como reconocimiento del fracaso de la campaña del SÍ.

Pero al final del día, las ganancias de acciones y de la libra esterlina de nuevo bajaron debido a la clara realización de que la aguda crisis de la nación estado británica estaba lejos de terminar.

Lo más preocupante para la burguesía fue el hecho de que la mayoría que votó en contra de la separación lo hizo a pesar de, y no debido a, la campaña de los principales partidos -los Conservadores, los Laboristas y los Demócratas Liberales- quienes formaron la espina dorsal de la campaña de "Mejor Juntos".

La campaña reveló los enormes niveles de descontento y repudio hacia la élite de Westminster, la cual es asociada con ilegales guerras coloniales y la austeridad.

Que una mayoría rechace los intentos de canalizar el enojo ante este estado de cosas hacia un apoyo por la creación de nuevas fronteras nacionales es testimonio del fuerte sentimiento de una identidad compartida en el pueblo trabajador y una desconfianza bien fundada del SNP, un partido Pro-capitalista.

El SNP le debe todo a las fuerzas de seudoizquierda: el Partido Socialista Escocés (SSP, siglas en inglés), Tommy Sheridan, el Partido Socialista de los Trabajadores (SWP, siglas en inglés) y la Campaña de Independencia Radical. El rol de estas organizaciones fue el de esconder los reaccionarios intereses sociales y políticos representados en el separatismo escocés y pintarlo de colores seudosocialistas. Para este fin, ellos actuaron como peones de la campaña por el SÍ y presentaron al SNP como parte de un movimiento por una Escocia posindependiente más progresiva.

Las tendencias de seudoizquierda ahora afirman que gran por el SÍ es prueba de nacionalismo escocés en las credenciales de la clase trabajadora. No es nada de eso.

El enorme desarrollo de la producción globalizada y los mercados financieros ha otorgado a una sección de la burguesía regional la oportunidad de establecer relaciones directas con los bancos y corporaciones multinacionales, saltando por encima al gobierno central. Es por ello que la demanda central del SNP era recortar a los impuestos a las empresas. Alrededor de esta facción burguesa orbita un estrato de clase media de funcionarios de estado, académicos y burócratas sindicales que proveen la base social a estos grupos de seudoizquierda.

El líder del SSP Colin Fox resumió su curso futuro, alegando que el resultado era una "independencia aplazada". Están discutiendo la posibilidad de formar un nuevo partido de "izquierda" -esto es, nacionalista- en Escocia que podría incluir a secciones del Partido Laborista y el SNP.

El voto por el NO no ha disminuido los peligros que confrontan al pueblo trabajador por toda Gran Bretaña. Hay profundas divisiones dentro de la clase gobernante prácticamente en cada cuestión. Lejos de la apertura de un período de "reconciliación", en los próximos ocurrirán luchas en todos los frentea.

Después de su derrota, el SNP y sus aliados están exigiendo las concesiones más grandes posibles de Westminster, como parte de una dura lucha para controlar los recursos vitales, como los impuestos al petróleo del Mar del Norte, de los cuales ellos piensan volverse personalmente muy ricos.

Por su parte, el primer ministro David Cameron usó los resultados para insistir que Escocia ya se había manifestado y que era ahora tiempo de escuchar a las "millones de voces de Inglaterra". Cameron garantizó que la promesa de los tres partidos de otorgar más poderes al parlamento escocés sería "honrado totalmente" y prometió que introduciría "votos ingleses para leyes ingleses", de esta manera terminado el derecho de los miembros del parlamento escoceses y galeses de que voten sobre ciertos temas que ahora serían vistos en los parlamentos escoceses y galeses.

Elaboradas por el Partido Laborista y presentada como un sendero alternativo al "gobierno doméstico" para Escocia, las nuevas medidas expanden los poderes del parlamento escocés, incluyendo un compromiso de extenderle poderes en la regulación de impuestos y la supervisión de ciertas áreas de bienestar social. El anuncio de Cameron deja claro que estas medidas en realidad serán usadas para alentar el nacionalismo y la competencia regional en todas partes dando lugar a lo que un comentador llamó el despertar de la "bestia dormida del nacionalismo inglés".

Además de esto, Cameron espera dañar permanentemente al Partido Laborista al excluir a miembros del parlamento escoceses y galeses, en los cuales los laboristas se sostienen, de que voten sobre asuntos ingleses; esto empujó al líder laborista Ed Miliband a rechazar las propuestas de Cameron.

Sea lo que emerja de los conflictos internos en los círculos gobernantes, la factura será pagada por la clase trabajadora, quién se verá enfrentada una contra la otra en una competencia hacia abajo con respecto a los empleos, los salarios y las condiciones sociales.

La campaña por el referendo debe servir como una profunda advertencia. Sin una reorientación socialista de la clase trabajadora, la crisis cada vez más profunda de Gran Bretaña y el capitalismo mundial puede tomar formas reaccionarias, ante toda en la promoción de divisiones nacionales.

El Partido Socialista de la Igualdad es la única tendencia que avanzó una alternativa política. Urgimos un voto por el No en el referendo basado en la unión del pueblo trabajador contra todas las secciones de la burguesía en la lucha por una Gran Bretaña socialista.

Advertimos que el nacionalismo azuzado por el SNP y la pseudo-izquierda fortalecería a tendencias similares de derecha en Europa e internacionalmente. El PSI contrapuso la balcanización del continente en un fraccionamiento (patchwork) de mini-estados y cantones étnicos en una lucha por los Estados Socialistas Unidos de Europa.

Durante el curso de nuestra campaña, vendimos más de 10,000 copias de nuestra declaración "Vote por el No en el referendo escocés - Luche por una Gran Bretaña socialista" y discutimos con decenas de miles de trabajadores y jóvenes. Muchos expresaron un alivio al conocer a socialistas opuestos al nacionalismo y defendiendo a la unidad de la clase trabajadora.

Nuestra intervención está centrada en combatir las mentiras y distorsiones de los grupos de pseudo-izquierda. Explicamos que el potencial colapso del Reino Unido estaba enraizado en la profunda crisis del capitalismo mundial y la obsoleta división del planeta en estados naciones antagonísticas, urgimos la adopción de la clase trabajadora por un nuevo programa y liderazgo socialista e internacionalista.

En el próximo período, esta ofensiva política debe y será profundizada, no sólo en Gran Bretaña, sino en una ofensiva unificada por nuestros camaradas en Europa e internacionalmente.