Nuevo informe del Banco de Reserva Federal

"Recuperación economica" de Obama ha resultado en aumento de la desigualdad

por Andre Damon
18 septiembre 2014

Este artículo apareció en inglés el 6 de septiembre del 2014

El ingreso anual de un hogar típico estadounidense ha caído por un masivo 12 por ciento, o $6,400, en seis años entre el 2007 y 2013. Este es tan sólo uno de los hallazgos de la encuesta sobre las finanzas del consumidor realizad por el Banco de Reserva Federal (conocida como FED) que fue publicado la semana pasada. Este documenta una aguda caída en los estándares de vida de la clase trabajadora y una mayor concentración de la riqueza en las manos de los ricos y los súper ricos.

El reporte deja en claro que la caída en el ingreso de un hogar típico no fue solamente el resultado de lo que es conocido como la recesión del 2008, la cual duró oficialmente sólo unos 18 meses, hasta junio del 2009. La mayoría de la caída de los ingresos de los trabajadores ocurrió en la denominada "recuperación económica" que fue presidida por la administración Obama.

El reporte del FED expone como un fraude los intentos de la administración Obama de presentarse a sí misma como una defensora de la "clase media". De manera sistemática ha ejercido políticas que han redistribuido la riqueza desde lo más bajo hasta lo más alto en la escala de ingresos. Entre estas se encuentran el rescate financiero multi-billonario de los bancos, las tasas de interés de casi cero por ciento que han hecho subir al mercado de valores, y las medidas de austeridad y recortes de salarios que han elevado las ganancias corporativas y la paga de los CEOs a cifras récord.

En armonía con las cifras del ingreso a los hogares, el reporte muestra una concentración cada vez más grande entre los hogares más ricos. El resumen del FED de esta data indica que "la parte de la riqueza del tres por ciento más alto aumentó del 44.8 por ciento en 1989 a 51.8 por ciento en el 2007 y 54.4 por ciento en el 2013", mientras que la riqueza familiar del " siguiente siete por ciento cambió muy poco".

El reporte declara que "la creciente porción de la riqueza del tres por ciento más alto se refleja en la disminuyente porción de riqueza mantenida por el 90 por ciento más bajo", la cual cayó de 33.2 por ciento en 1989 a 24.7 por ciento en el 2013.

El continuo empobrecimiento de la población es una condena del capitalismo. No ha habido ninguna verdadera recuperación del colapso de Wall Street del 2008, sólo un saqueo mayor de la economía por parte de la aristocracia financiera. La crisis que fue precipitada por las rapaces y criminales prácticas de los especuladores bancarios y de los fondos de inversión de alto riesgo ha sido utilizada para reestructurar la economía para beneficio de los ricos a expensas del resto del mundo.

Empleos que paguen decente han sido eliminados y reemplazados por empleos de bajos salarios, temporales, con pocos o ningún beneficio. Las pensiones y los beneficios de salud se encuentran bajo ataque, como se ha visto con la bancarrota de Detroit.

No sorprende que el reporte del FED haya sido enterrado por los medios estadounidenses, reducido sólo a las páginas internas de los principales periódicos.

Un hogar típico recibió, midiéndolo en dólares del 2013, un ingreso de $53,100 en el 2007. Para el 2010, éste cayó a $49,000. Y alcanzó los $46,700 por el 2013. Al mismo tiempo, el ingreso promedio para el décimo más adinerado de familias creció por el 10 por ciento.

Si bien el ingreso medio cayó entre el 2010 y el 2013, el promedio de los ingresos creció, de $84,100 a $87,200. El reporte indicó que: "el declive en el ingreso medio acoplado con el surgimiento del ingreso medio es consistente con una distribución de ingresos más amplia durante este período".

Para los hogares más pobres, la caída en sus ingresos ha sido aún más dramática. Entre el cuarto inferior de los hogares, el promedio de los ingresos cayó un 10 por ciento entre el 2010 y 2013.

El reporte revela otros aspectos de la crisis social. La porción de las familias jóvenes agobiadas por las deudas de educación casi se duplicó, de 22.4 por ciento a 38.8 por ciento, entre el 2001 el 2013. La porción de familias jóvenes con más de $100,000 en deuda ha crecido casi diez veces, del 0.6 por ciento a 5.6 por ciento.

Estas estadísticas reflejan tanto una crisis histórica e insoluble del sistema capitalista y las políticas brutales de la clase gobernante estadounidense, la cual lleva a cabo un implacable asalto a la gente trabajadora y se prepara a ir aún más lejos en desmantelar programas sociales esenciales como Medicare y Social Security. La data socava la interminable palabrería sobre un "estancamiento partidista" en Washington y la presentación de los medios de un sistema político paralizado por diferencias irreconciliables entre los partidos demócratas y republicanos.

Ha habido, en realidad, una continuidad sin interrupciones entre la administración Bush y Obama en la ejecución de políticas reaccionarias de guerras en el exterior y guerra de clases dentro del país. Los dos partidos han trabajado codo a codo para hacer que la clase trabajadora pague por la crisis del sistema capitalista.

La Reserva Federal ha jugado un rol importantísimo en el crecimiento de la desigualdad social en los EE.UU. El rescate financiero de los bancos, calculado en $7 billones, ha sido seguido por seis años de dinero prácticamente gratis para los bancos.

Cada faceta de la vida en EE.UU. es dominada por la inmensa concentración de las riquezas en la cima de la sociedad. Los grotescos niveles de riquezas amasados por los parásitos y criminales que controlan a las empresas estadounidenses y el alarde de sus fortunas ante decenas de millones que luchan para pagar sus facturas y no caer en la miseria, están estimulando el crecimiento del enojo social. Este enojo estará cada vez más dirigido contra el sistema económico y político.

Las cifras publicadas por el FED reflejan una sociedad dividida por líneas de clase que inevitablemente darán lugar a levantamientos sociales. El explosivo estado de las relaciones sociales es uno de los principales factores en la interminable campaña de la administración Obama para lanzar la agresión militar y la guerra, las cuales sirven para desviar las tensiones internas hacia afuera.

El crecimiento de la desigualdad hace hincapié en el implacable asalto a los ataques democráticos en los EE.UU., esto incluye el masivo espionaje doméstico expuesto por Edward Snowden y el uso de la policía militarizada para aplastar a la oposición social, como se vio recientemente en Ferguson, Missouri.