En busca de un pretexto para la guerra

26 agosto 2014

Este comentario de perspectiva política apareció en inglés el 25 de agosto del 2014 .

El gobierno de Obama se alista a bombardear al Estado Islámico de Irak y Siria (EI) en ambos lados de la frontera entre Siria e Irak. Crece la amenaza de una guerra que envuelva a Estados Unidos en esta región del Medio Oriente, rica en petróleo.

Parece que esa guerra comenzará con misiles de aviones drones contra Abu Bakr el Baghdadi y otros dirigentes de EI, ataques similares a los que ya ocurrieron en Afganistán, Pakistán, Yemen, y Somalia.

El diario financiero de Nueva York, The Wall Street Journal, informó el jueves 21 de agosto que desde hace semanas el comando central del las FF. AA. estadounidenses, encargada del operativos en el Medio Oriente, propone una campaña contra los comandantes del Estado Islámico, contra su equipo y posiciones militares que el espionaje de EE. UU. ha identificado en Irak.” Recomienda el Wall Street Journal: “Hay que cazar cuando la presa se presenta.”

La campaña belicista es una imagen de la gravedad de la crisis del imperialismo estadounidense en el Medio Oriente, luego de veinticinco años de intervenciones cada vez a mayor escala, determinadas por la combinación de irresponsabilidad y brutalidad, en que se especializa la clase imperante de los Estados Unidos.

Casi nadie en el gobierno o en la prensa acepta públicamente que la crisis en el Oriente Medio es el resultado de repetidas invasiones de Estados Unidos. En cambio los comentarios de la prensa y el gobierno son cada vez más apocalípticos sobre el peligro mortal que significa EI para Estados Unidos.

Con guerras, ocupaciones, y operativos de cambios de regímenes (apoyados por la CIA), la burguesía americana crea catástrofes sociales y políticas, a la vez que estimula conflictos sectarios y guerras civiles. Lo más reciente es que Estados Unidos armó, entrenó y le dio ayuda a combatientes “rebeldes “sirios que luego formaron el EI. El propósito norteamericano había sido utilizarlos para derrocar al gobierno de Assad en ese país.

Posiblemente el aspecto más significativo de la crisis del gobierno de Obama en torno a Irak y Siria es que la opinión pública estadounidense para nada ha sido persuadida a pesar de toda la propaganda de guerra del gobierno y de la prensa. El pueblo americano mantiene una oposición férrea a nuevas aventuras militares en el Medio Oriente. Esa forma de pensar revela la falta de confianza en los guerreristas de Washington, y la creciente crisis social interna de Estados Unidos.

Cara a cara ante esta bien enraizada oposición, el gobierno de Obama sigue buscando un pretexto de guerra. En este mes, recurrió a múltiples actos de provocación, que dejan ver su desesperación en fabricar apoyo popular para agrandar la guerra en el Medio Oriente.

El primer pretexto de guerra fue la desgracia de los Yazidis, una pequeña minoría religiosa en el norte de Irak. Además de eso ser pregonaba la necesidad de defender a ciudadanos e instalaciones estadounidenses en Irak.

El martes 19 de agosto se recurre a otro pretexto que vino del mismo EI, el video de la barbárica ejecución del corresponsal y fotógrafo James Foley, prisionero en Siria desde hacía dos años. Estas horribles imágenes causaron asco y enojo contra los fundamentalistas islámicos.

No son de creer las declaraciones de horror de parte de este gobierno por la decapitación del periodista. Su aliado más íntimo entre los gobiernos árabes es Arabia Saudita, que decapita a gente rutinariamente (diecinueve en lo que va de el mes de agosto), tanto a inmigrantes huyendo de condiciones de esclavitud como a ciudadanos sauditas “culpables” de ofensas contra la versión Wahhabista del Islam. Nadie del gobierno de Obama ha condenado ese salvajismo de Arabia Saudita, o demandado un cambio de régimen allí.

De acuerdo con los cálculos cínicos de los estrategas yanquis, James Foley no importa como ser humano. Eso lo admite Anthony Cordesman consejero del Pentágono y empleado del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. “Desde el punto de vista de la estrategia, no importa si matan o no a algún americano. Una persona carece de significado estratégico. Con toda franqueza, sería irresponsable que el presidente reaccione ante un solo asesinato,” dijo Cordesman.

No obstante el gobierno ahora decide utilizar la muerte de Foley para justificar aumentar el bombardeo de EI dentro de Siria. “¡Si atacas a los estadounidenses, te vamos a atacar a ti!,” dijo Ben Rhodes, viceconsejero nacional sobre seguridad, en una conferencia de prensa el viernes veintidós de agosto, “no nos limitarán las fronteras.”

El domingo apareció otro pretexto: EI había logrado tal poderío militar que ahora amenazaba a toda la región levantina. El periódico británico Guardian comentó que EI se había convertido rápidamente en un “poder regional”. Citó las palabras de un diplomático que “el Estado Islámico es ahora la potencia más capaz en el Medio Oriente, fuera de Israel.”

Esta absurda exageración (EI está estancado en las afueras de Bagdad por lo que queda del ejército de Irak, y esta siendo derrotado por fuerzas kurdas que no cuentan con armas pesadas) tiene el fin del crear otra falsa justificación. Si uno lo fuera a creer, EI ahora amenaza a aliados de Estados Unidos, como Jordania, y a Turquía, país miembro de la OTAN con acuerdos que obligarían a Estados Unidos a acudir militarmente en su defensa.

Todo esto pone el dedo en que el propósito esencial del imperialismo yanqui en el Oriente Medio no es derrotar a EI (su propia creación), sino reforzar su dominio sobre toda la región. Sólo hace un año que se pospusieron planes de bombardera a Siria. Ese proyecto sigue en pie.

Una elemento liga a todas las contradicciones de la política de Estados Unidos en el Levante, que todo lo que dicen Obama, el Pentágono y la prensa es mentira. Aunque éstos nunca admiten su verdadera intención, nada tiene que ver con pretextos humanitarios.

El imperialismo estadounidense desea seguir controlando esta región petrolera, joya de gran valor en la geopolítica mundial. Esa es la razón detrás de la invasión de Irak, bajo el presidente Bush, y de la destrucción de Libia y subversión de Siria por Obama. También por esa razón arma Washington a Israel, y el mundo ahora se encuentra al borde de una nueva guerra imperialista en el Medio Oriente.

Parick Martin