El Amanecer del Planeta de los Simios

por Kevin Martinez
20 agosto 2014

Este reseña apareció en inglés el 4 de agosto del 2014.

El Amanecer del Planeta de los Simios es la octava entrega de la serie de películas del Planeta de los Simios, la cual dio inicio en 1968. Esta ultima película es en gran parte sombría, tonta y aburrida. ¿Qué se puede decir de una película en la que se invirtió mucho más tiempo y dinero en hacer que monos generados por computadora se vean y suenen creíbles que en sus personajes humanos?

El Amanecer del Planeta de los Simios

Los efectos visuales, la transformación de San Francisco en un desierto posapocalíptico, el uso de actores humanos para interpretar a los monos, etc., tienen sus límites. Es evidente que para una gran cantidad de directores y productores de Hollywood, elementos como la historia, el drama y la profundidad emotiva tienen muy poco valor, pero bueno, esto a sido el caso durante algún tiempo!

Los grandes estudios, aparentemente, se han quedado sin ideas. Seguimos siendo sometidos a una secuela tras otra, nuevas versiones tras nuevas versiones, y recientemente a un montón de "reestrenos." ¿Que acaso nadie se a molestado en decirle a los productores involucrados que las últimas entregas de Batman, Star Trek, Transformers, entre otras, se basan para empezar en historias infantiles?

Pero lo peor de todo es que ahora estas películas tienen que ser actualizadas de una manera que las haga parecer "duras" y "cínicas", para que así coincidan con lo que Hollywood cree que es el estado de ánimo "popular" de hoy. De esta manera, los creadores de estas películas promueven las concepciones retrasadas y misantrópicas que prevalecen dentro de sus propios círculos.

La película original Planeta de los simios(1968), dirigida por Franklin J. Schaffner, con Charlton Heston y Roddy McDowall, fue algo tonta, pero no fue maliciosa y tenia cierto sentido del humor. Encima de eso, abordaba algunos asuntos serios, como el racismo, la guerra nuclear y la represión. Su trato de esas cuestiones no fue el más exitoso, pero la película pareció sincera, quizá como resultado de salir durante la guerra de Vietnam, las revueltas en las ciudades estadounidenses y la turbulencia general de los finales de 1960 y principios de 1970.

El Amanecer del Planeta de los Simios

Franklin Schaffner se hizo famoso en la década de 1950, trabajando en algunos de los programas de televisión más distinguidos del momento. Dirigió la primera adaptación de Doce Hombres Sin Piedad para la cadena televisiva CBS en 1954, así como 248 episodios de Person to Person, un famoso programa de entrevistas cuyo anfitrión por seis años fue el periodista Edward R. Murrow. Schaffner también fue responsable por las películas El Mejor Hombre (1964), Patton (1970), Nicolás y Alejandra (1971) y Papillon (1973).

Las últimas imágenes de la película original del Planeta de los Simios, en particular la imagen en la que la Estatua de la Libertad estadounidense se encuentra pudriendo en el mar, son consideradas merecidamente de las imágenes más irónicas de la ciencia ficción de la década de los 60s. Parecía sugerir que los Estados Unidos, o por lo menos su imagen pública de fortaleza e invulnerabilidad, no iba a durar por mucho tiempo, y claro, ese a sido el caso.

La mas reciente película El Amanecer del Planeta de los Simios continúa donde la poco memorable El Planeta de los Simios Revolución (Rupert Wyatt, 2011) se queda. Han pasado diez años desde que un virus de los simios, no muy diferente de la gripe aviar, diezmó la población del mundo y condenó a los sobrevivientes a una existencia preindustrial. César (interpretado por Andrew Serkin), un chimpancé superinteligente, dirige una colonia de monos en los bosques de las afueras de San Francisco, libres de acoso por parte de los humanos que se cree han desaparecido de la ciudad.

Un encuentro en el bosque entre los humanos, liderados por Malcolm (Jason Clarke) y su esposa Ellie (Kerri Russell), y los simios desencadena una serie de eventos predecibles, culminando en un conflicto entre la colonia de monos y los sobrevivientes de San Francisco, que son inmunes al virus de los simios. Los seres humanos desean acceso a una represa hidroeléctrica que proveerá energía a largo plazo para la ciudad, pero Dreyfus (Gary Oldman), un líder en el campamento humano, y Koba (Toby Kebbell), segundo al mando después de César, desconfían cada cual de la especie del otro, y de esta madera la guerra es inevitable. Ya para el momento en el que el enfrentamiento final da inicio, al espectador no le preocupa mucho quien vaya a ganar.

Esto sin embargo no impide a los cineastas insertar lo que ellos consideran "sutileza" y "delicadez" en la historia, incluyendo una lucha de poder entre César y Koba, ¡aparentemente con ecos de Shakespeare! Se hacen intentos para demostrar que los monos y los seres humanos no son tan diferentes después de todo, y se señala que está mal experimentar con animales, etcétera, etcétera. Nada de esto es siquiera ligeramente profundo o conmovedor y, de hecho, muchas escenas son (o deberían ser) simplemente vergonzosas para todos los involucrados.

La escenas de acción son predecibles, el diálogo es bastante infantil y ninguno de los personajes (principalmente los seres humanos) son desarrollados completamente. Nadie en el campamento humano se pregunta siquiera por qué es que los monos son capaces de montar a caballo, usar armas de fuego o incluso ¡hablar en inglés! Ya después de haber visto esta película y sus "giros inesperados", quedan pocas cosas buenas que decir.

Hubo un tiempo en que los críticos simplemente pasaban por alto películas como El Amanecer del Planeta de los Simios, e incluso advertían a sus lectores o espectadores a evitarlas. Ya no es así, sobre todo si se espera que la película haga mucho dinero. Este es el tipo de película, llena de efectos especiales a costa de todo lo demás, que los "críticos" recomiendan.

Y es así que nos dicen que El Amanecer es "uno de los lanzamientos más inteligentes y entretenidos del verano hasta ahora" (Slate), lo cual no dice mucho. También nos dicen que "este podría ser la más fascinante, inteligente y atrevida película de 'Simios' que jamás se haya montado", según el crítico de cine Richard Roeper del Chicago Sun-Times, lo cual tampoco llega a ser un gran cumplido.

También está Tim Tobey, del Daily Telegraph, quien escribió: "Hay paciencia evidente e inteligencia por todas partes del largometraje, así como un compromiso con ideas originales sobre diplomacia, disuasión, ley y liderazgo. Aunque a menudo corre el riesgo de aparentar el no ser mas que una tontería de monos locos, impresionantemente no es estúpida." He aquí un eslogan para usted: ¡Impresionantemente no es estúpida!

Mientras que los grandes conglomerados y la falta de ideas dominen el cine, el público tendrá que seguir aguantando este tipo de películas.