El Capitalismo y la movilización policial y militar en Ferguson, Missouri

20 agosto 2014

Esta perspectiva política se publicó en inglés el 19 de agosto del 2014

Los eventos de los últimos diez días en Ferguson, Missouri denotan una transformación política para todo el país. La inmensidad de la desigualdad social, la saña de la aristocracia financiera, la desintegración de la democracia estadounidense, todas salen a la luz con la muerte tipo ejecución de un joven desarmado de dieciocho años, Michael Brown, y con la represión salvaje contra las manifestaciones populares.

En el centro del las cuestiones sociales y democráticas que plantean los acontecimientos en Ferguson está la naturaleza misma del sistema capitalista. Ninguna lucha contra la desigualdad y contra la máquina de Estado policial en los Estados Unidos puede triunfar a menos que se base en entender que se trata de una lucha en contra de toda la estructura social y económica.

Lo que ha ocurrido en días recientes desenmascara que la clase política entera se opone a la clase trabajadora. Millones de personas, dentro y fuera de los Estados Unidos han quedado asombradas por imágines de tanquetas y de policías antimotines, con uniformes de camuflaje, rifles automáticos, gas lacrimógeno y balas de hule, reprimiendo a los manifestantes en las calles de Ferguson. El gobierno de Obama y el gobernador Jay Nixon maniobraron para demorar y desarmar la oposición de las masas.

Nixon encargó a la patrulla de caminos de Missouri con la operación policial. Agentes del Partido Demócrata como Al Sharpton organizaron una junta de rezos el domingo pasado apelando “unidad” con la policía.

Esos gestos cínicos eran para crear la condición para mayores agresiones que incluyeron el estado de emergencia de parte del gobernador y la movilización de la Guardia Nacional. La policía disparó balas de hule y gas lacrimógeno contra manifestantes pacíficos el domingo 16 de agosto y el lunes por la noche. Cada día son más graves las agresiones.

Se han instalados retenes en todo el pueblo. La policía demanda documentos de identificación  de los que transitan. También ha detenido y amenazado a periodistas y arbitrariamente arrestado a ciudadanos por el crimen  de “congregarse.”

En verdad Ferguson está bajo ley marcial.

En ese clima, el presidente Obama se reúne con los periodistas para pretende ser imparcial, a la vez que sigue culpando a los manifestantes de la violencia. Se refirió a “aquellos que usan la trágica muerte como pretexto de comportamientos criminales…cometiendo robos, cargando pistolas y aún atacando a la policía.”

Mentiras, los principales comportamientos criminales fueron el asesinato Michael Brown, y el operativo ilegal e inconstitucional que le siguió. Este lunes una autopsia independiente del tiro que mató a Brown indicó que la bala le había dado el la parte alta del cráneo, lo que demuestra que el joven estaba en el suelo cuando lo mató el agente de policía Darren Wilson. A pesar de claras evidencias del asesinato Wilson sigue suelto.

Sin quererlo, Obama admitió que la gente de Ferguson tiene derechos constitucionales que incluyen el derecho a “decir lo que piensa, a formar grupos, y a hacer declaraciones a la prensa.” Dijo que hay que “resguardar esos derechos.”  “Nuestra nación es una nación de leyes, tanto para los ciudadanos que las cumplen y para los ciudadanos que las hacen cumplir.”

¡Qué fraude! Con la colaboración de Obama, los derechos constitucionales no existen en las calles de Ferguson. Poco después que Obama habló, la policía comenzaba a expulsar a manifestantes del centro de la ciudad, bajo las órdenes del gobernador Nixon, lo que es una transgresión del derecho de agruparse garantizado por la Primera Enmienda de la constitución.

La ritual fórmula trillada de Obama, que todos somos una “familia americana unida” con una “humanidad común,” no puede encubrir la actual realidad estadounidense. Estas banalidades vienen de un presidente que no escatima esfuerzos para enriquecer a una aristocracia industrial y financiera, redistribuyendo la riqueza de abajo hacia arriba. En cuanto a “humanidad”, fue Obama el que pronunció esa frase grabada en nuestra memoria: “Nosotros torturamos alguna gente,” aclarando también que nadie tendrá que responder por torturar o mandar a torturar.

No obstante las mentiras y demagogia de Obama. La realidad social y política penetra la conciencia de las masas. La cólera en las calles de Ferguson es una expresión de sentimientos que están presentes en todo el país. No es sólo una saña contra la violencia de la policía, sino contra el desempleo, contra la pobreza, contra la desigualdad, y contra el ataque incesante a las condiciones sociales de todo el proletariado.

Más y más cobra conciencia la clase obrera que los problemas del pueblo trabajador están enraizados en el sistema. En entrevistas de video en WSWS.org, obreros y jóvenes de Ferguson hablan del capitalismo. Indican que muchísimos recursos son destinados a la policía y a las FF. AA., mientras que la burguesía dominante dice que no hay dinero para educación o para empleos. Se refieren a la hipocresía del imperialismo yanqui que dizque lucha por la “democracia” en otros países mientras usa tanques en las ciudades de los Estados Unidos.

Esta conciencia naciente de la clase trabajadora debe anclarse en un claro programa político, cimiento de una lucha política que triunfe. El propósito fundamental del Partidos Socialista por la Igualdad (PSI) en los EE. UU., y de sus partidos fraternales en otras países, es construir una dirección revolucionaria (en St. Louis, a través de este país y en todo el mundo) para armar al proletariado con ese programa socialista.

El PSI hace un llamado a que toda la clase obrera se solidarice con los trabajadores y jóvenes de Ferguson, Missouri. Debe haber manifestaciones y juntas demandando la detención y enjuiciamiento del asesino de Michael Brown, el retiro de la Guardia Nacional y la desmovilización de la policía y el fin del estado de sitio. Estas demandas democráticas deben estar ligadas a la defensa de los derechos sociales de los obreros y a destinar miles de millones de dólares para crear buenos empleos, educación, cuidado médico y viviendas.

Lo que hoy ocurre en Ferguson es un ataque contra todos los trabajadores. El blanco de las medidas del Estado policial en esa ciudad, junto con la máquina militar y de espionaje, es la oposición a la política de la aristocracia industrial y financiera.

El PSI insiste que la defensa de derechos sociales y democráticos para la gente de los Estados Unidos debe ligarse a la lucha contra la guerra imperialista. La tropas de la Guardia Nacional de Missouri son las mismas que han suprimido con brutalidad a la población de Irak y Afganistán. El interés de la clase obrera americana de desarmar la máquina guerrera de los Estados Unidos, está ligado a la lucha de todos los obreros del mundo a las maniobras del la burguesía estadounidense, que amenaza a todos el mundo con una nueva guerra mundial.

Nada se puede lograr sin un ataque frontal al una clase capitalista que sigue demostrando que para nada dejará de defender su posición dominante.

¿Quién mandará? Esa es la cuestión fundamental. ¿Seguirá imponiendo aún más salvajes ataques contra los derechos sociales y democráticos del proletariado la burguesía con sus instrumentos represivos mientras lleva a la humanidad a un catástrofe? O, en cambio ¿Tomará el poder la clase obrera, la mayoría de la población, para reorganizar la sociedad en bases de igualdad, una redistribución radical de las riquezas, y el control democrático de las gigantescas fuerzas de producción de toda la humanidad? Esa alternativa está urgentemente al orden del día.

No basta observar como ocurren los acontecimientos. Apelamos a todos nuestros lectores a que tomen la decisión de luchar por socialismo, uniéndose y dedicándose a construir la dirección de la clase obrera, el Partido Socialista por la Igualdad. Para más información, haga clic aquí.

Joseph Kishore