Ucrania acusa a Rusia de invadir; Obama amenaza con "consecuencias"

por Chris Marsden
4 marzo 2014

Este artículo apareció originalmente en ingles el 1 de marzo del 2014

El presidente Barack Obama emitió una declaración la tarde del viernes condenando posibles "movimientos militares" por parte de Rusia en Ucrania, y advirtió que "cualquier intervención militar supondrá costos". Estos comentarios ven la luz en un momento en que el cambio de régimen propiciado por EE. UU. y Europa en Ucrania, amenaza con transformarse en un conflicto entre las potencias occidentales y Rusia.

La declaración de la Casa Blanca ocurre poco después de que el "gobierno interino" instalado en Ucrania por las potencias occidentales, apelara a Estados Unidos e Inglaterra para que intervengan en su ayuda, acusando a Rusia de iniciar una invasión.

Arsen Avakov, el nuevo Ministro del Interior y miembro de "Patria", el partido de la oligarca Yulya Tymoshenko, ha alegado que el aeropuerto internacional de Sebastopol, en Crimea, ha sido bloqueado por las fuerzas rusas. Escribió en Facebook: "Sostengo que lo que está sucediendo es una invasión armada y una ocupación que viola todos los tratados y normas internacionales. Esto supone una provocación directa de una matanza armada en el territorio de un Estado soberano".

Eligió estas palabras como pretexto para justificar la intervención militar occidental en Ucrania. Está invocando los términos del acuerdo de 1994, el Memorándum de Budapest (firmado por el presidente de EE. UU. Bill Clinton, el primer ministro británico John Major, el ruso Boris Yeltsin y por Ucrania Leonid Kuchma), que preservaba la integridad territorial de Ucrania a cambio de que Ucrania se desarmara nuclearmente.

El artículo primero del Memorándum de Budapest establece: "Los Estados Unidos de América, la Federación Rusa, y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, reafirman su compromiso con Ucrania...de respetar la Independencia y soberanía de los vigentes límites de Ucrania".

Sir Tony Brenton, ex embajador británico en Moscú de 2004 a 2008, advirtió que si la Rusia fuera encontrada culpable de haber invadido Ucrania, entonces la guerra podía ser una opción, esto "si de hecho concluimos que el Memorándum es legalmente vinculante".

El recientemente nombrado presidente del Consejo de Seguridad nacional ucraniano, Andriy Parubiy, acusó a Moscú de comandar grupos armados en los aeropuertos de Crimea. "Estos son grupos separatistas...comandados por el Kremlin", sostuvo Parubiy".

Parubiy fue co-fundador del Partido Nacional Socialista de Ucrania, el antecesor de la extrema derecha hoy en Svoboda. Dirigió las milicias derechistas responsables del golpe que derrocó el régimen del presidente Viktor Yanukovych, quien estaba más estrechamente alineado con los oligarcas pro rusos. Estas milicias estaban conformadas por miembros de Svoboda junto con miembros del fascismo. Dmytro Yarosh, cabeza del partido Sector Derecha, fascista, es el segundo de Parubiy.

El presidente interino Oleksandr Turchynov (del partido "Patria") advirtió el jueves, refiriéndose a Crimea, que "cualquier movimiento de tropas, especialmente de tropas fuera del territorio, será considerado una agresión militar". Turchynov despidió el viernes a la cabeza de las fuerzas armadas, el almirante Yuriy Ilin, mientras Parubiy estableció que un estado de emergencia podía de hecho ser declarado, que permitiría desplegar el ejército contra Crimea.

En Simferopol, el centro administrativo de Crimea, grupos de hombres armados arribaron a altas horas de la noche al aeropuerto principal con uniformes militares. Desde el aeropuerto de Sebastopol, un aeropuerto militar que coordina pocos vuelos comerciales, se informa del arribo de 300 personas de "identidad desconocida".

Existen informes de que estos hombres llevarían uniformes de tipo ruso sin insignias, que los vuelos desde Kiev han sido prohibidos y que existen movimientos del agentes armados rusos acompañados de helicópteros. Se afirma que la flota rusa del Mar Negro, afincada en Sebastopol, ha tomado medidas anti-terroristas para proteger la misma y los puestos de avanzada, no conectados con una movilización más amplia. El ministro del exterior ruso ha dicho que las maniobras se adecuan a los acuerdos bilaterales.

La declaración más dramática provino del representante especial el presidente en la península sureña, Sergiy Kunitsyn, quien sostuvo que Moscú ha desplegado 2000 soldados en una base militar aérea cercana a Simferopol.

El jueves milicias pro rusas se apoderaron del parlamento regional y de otros edificios gubernamentales. Los hombres en las afueras del aeropuerto de Simferopol dicen pertenecer al Partido Unidad pro ruso, y que se encuentran en el lugar bajo órdenes de la nueva administración de Crimea. La mayoría de la población en Crimea es, o nativa rusa o ruso-parlante. El periódico inglés Financial Times dijo ayer: "por espacio de una semana, los que en Crimea se oponen al gobierno en Kiev han organizados acciones de base para rivalizar con aquellas que ocurren en la plaza central de Maidan, reclutando cientos de hombres locales en milicias autoorganizadas".

Las maniobras militares en la frontera ucraniana continuaban este viernes. Los ejercicios comenzaron el miércoles, y han involucrado más de 80 helicópteros de combate y no impactan inmediatamente en Crimea. Se informa que Rusia también ha puesto jets de combate en alerta en la frontera, en tanto ha advertido "una respuesta dura y sin compromisos frente a las violaciones de los derechos de nuestros compatriotas".

El Premier Regional que había sido designado por el régimen en Kiev, Anatoly Mohyliov, fue reemplazado el jueves por el empresario ruso Alexei Chaily. Un referéndum respecto de la independencia de Crimea ha sido calendarizado para el 25 de mayo; éste coincide con las elecciones locales y presidenciales previstas a lo largo de Ucrania para ese día. También el viernes, legisladores rusos presentaron dos proyectos de ley con el objetivo de simplificar la anexión de nuevos territorios dentro de la Federación Rusa, así como también el acceso a la ciudadanía rusa para los ucranianos.

En su primera aparición pública desde que fue depuesto, Yanukovych habló desde Rusia, insistiendo que él era el líder legítimamente electo del país y que "continuaría luchando por el futuro de Ucrania...Nadie me ha derrocado. Me vi obligado a abandonar Ucrania debido a una amenaza directa a mi vida y la de mis más queridos y cercanos".

Yanukovych dijo que no apoyaba la secesión de Crimea, afirmando que Ucrania debía permanecer "unida e indivisa". Añadió, sin embargo, "los ciudadanos de Crimea no desean estar subordinados a nacionalistas y bandidos". También estableció que no solicitará apoyo militar ruso para retornar al poder, pero dijo estar "sorprendido" de que el presidente Vladimir Putin haya permanecido silente hasta la fecha.

El secretario de Estado de EE. UU. John Kerry dijo que el ministro del exterior ruso Sergey Lavrov, le ha reafirmado el compromiso de que Rusia "respetará la integridad territorial de Ucrania", eco de lo que Putin le dijo al presidente Barack Obama hace una semana.

Tales declaraciones en ningún caso eliminan la posibilidad de que exista un conflicto militar. La región por entero ha sido desestabilizada, lo que trae aparejado no sólo el peligro de la guerra civil en Ucrania, sino también de un conflicto mucho más amplio que podría ser esta vez disputado entre las grandes potencias.

El putsch digitado por Washington, en alianza con los oligarcas corruptos y con bandas fascistas, ha puesto en moción eventos que sitúan a Rusia en directa oposición respecto de EE. UU. y las potencias europeas, involucrando cuestiones de carácter existencial. La posibilidad de que ucrania caiga en la órbita de Estados Unidos y la Unión Europea, junto a una alternativa que involucra perder la base naval de Sebastopol, es ya suficientemente amenazante para Putin. Las ambiciones de la administración de Obama y sus aliados, sin embargo, no se detienen aquí.

El ministro del exterior polaco Radoslaw Sikorski jugó un rol crucial organizando el putsch en Kiev, lo cual refleja los propios planes polacos de largo plazo respecto del territorio Ucraniano que gobernaba antes de la Segunda Guerra Mundial y, más importante, su rol como aliado político de EE. UU.

Luego de participar como estudiante en la huelga de 1981 organizada por el movimiento sindical Solidaridad, Sikorski obtuvo asilo en GB. En Oxford fue entrenado como recurso político-securitario occidental. Eventualmente se convirtió en "resident fellow" del Instituto Empresarial Americano de Washington D,c director ejecutivo de la Iniciativa Nuevo Atlántico y en miembro del Consejo de Asesores de los Comités Americanos de Relaciones Exteriores.

Reuters establece: "El gobierno polaco ha venido financiado proyectos de la sociedad civil en países de la antigua Unión Soviética como Ucrania, Bielorrusia, Georgia y Moldavia, con mucha de la ayuda canalizada a través de un fondo controlado por el ministerio de Sikorski. Quienes reciben el dinero del gobierno polaco incluyen a estaciones de televisión opositoras de Bielorrusia en el exilio, lo cual le da influencia Polonia en un país que, después de Ucrania, podría ser escenario del próximo enfrentamiento entre Rusia y Occidente".

Sikorski describió la toma de los edificios administrativos en Crimea como "una medida drástica", la cual tiene posibilidades de hacer escalar el conflicto: "Advierto a quienes realizaron esto, y a quienes permitieron que esto sucediera, porque ésta es la forma cómo los conflictos regionales comienzan."

Georgia también está asociada con la Unión Europea, a la cual Yanukovych se opuso en Ucrania, lo que también puso en moción movidas para deponerlo. El ministro de defensa Irakli Alasania dijo, refiriéndose al rechazo de Rusia por parte de Ucrania: "No hay vuelta atrás para Ucrania. Es la primera derrota estratégica para Putin. Éste es un cambio geopolítico tectónico en Europa del este". Envalentonará a otros países en la región, dijo, y tendrá un efecto dominó.

Más temprano esta semana, Kerry emitió una declaración pidiendo ayuda de EE. UU. para que Georgia se acercara a EE. UU. y la UE.

Traductor: Manuel Salgado