Israel realiza mayores ataques aéreos contra Gaza desde guerra en 2014

por Keith Jones
21 julio 2018

Israel realizó ataques aéreos contra Gaza el sábado, matando a dos adolescentes e hiriendo a una docena de personas, en lo que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) presumen como su mayor bombardeo del pequeño enclave palestino de Gaza, desde “la guerra de los cincuenta días” en 2014.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, prometió el domingo que los ataques de las FDI continuarán hasta que cesen todos los ataques con misiles e “incendios” contra Israel. Se refiere a cohetes pequeños construidos con tubos para plomería, bombas Molotov y cometas prendidos en fuego. Ambos son rudimentarios e inefectivos comparados con el enorme arsenal suministrado por EUA y empleado por los israelíes.

Camino a una reunión de gabinete, Netanyahu se distanció del cese al fuego negociado por la ONU, Egipto y el enviado especial de la ONU para Oriente Próximo el sábado por la noche entre Israel, Hamas, el partido gobernante de Gaza, y Yihad Islámica, su aliado respaldado por Irán. Israel, declaró que no estaría de acuerdo “con un alto el fuego que permitiría la continuación del terrorismo mediante cometas y globos incendiarios …No estamos preparados para aceptar ningún ataque contra nosotros”.

“Quien sea que nos hiera”, continuó Netanyahu, “lo golpearemos con gran fuerza. Esto es lo que hicimos ayer. Espero que hayan recibido el mensaje; si no, lo recibirán más tarde”.

Según la prensa israelí, el gabinete emitió una directiva a las FDI de lanzar una “respuesta militar idéntica”, es decir, equivaliendo ataques aéreos y morteros con cócteles Molotov o cometas incendiarios, así como a lanzamiento de cohetes.

El domingo de tarde, hablando desde la ciudad de Gaza, Nickolay Mladenov, el diplomático búlgaro que es el enviado especial de la ONU para Oriente Próximo, dijo que se estaban “todos estaban realizando esfuerzos concertados para asegurarnos de dar un paso atrás” de la “guerra”.

Como es su costumbre, Netanyahu está intentando cínicamente en pintar a Israel como la víctima del terrorismo y la agresión palestina.

Esto ocurre mientras Gaza es poco más que un campo de concentración israelí, con sus 2 millones de personas empobrecidas y encarceladas en una pequeña franja de tierra del tamaño de una décima parte de Long Island, en Nueva York, sometida a ataques y bloqueos económicos israelíes. Pero, además, las fuerzas israelíes han respondido a las protestas en la valla de seguridad militarizada que separa a Gaza de Israel con fuego de francotiradores, balas de goma y gas lacrimógeno desde fines de marzo.

Hasta la fecha, según el Comité Internacional de la Cruz Roja y otros observadores, los ataques de las FDI a las protestas han matado a 138 palestinos y herido a por lo menos 15.000. Se informa que más de 1.400 personas han recibido tres balas o más.

No ha habido una sola muerte israelí durante la “Gran Marcha del Retorno”, y recién el 14 de mayo el Gobierno israelí afirmó que un solo israelí había resultado herido.

El viernes pasado, cuando más de 30.000 personas marcharon hacia la valla fronteriza, en lo que se llamó la decimosexta Gran Marcha del Retorno, las fuerzas israelíes dispararon otra vez. Mataron a Othman Rami Halas, de 15 años, y Muhammad Nasser Sharab, de 18, e hirieron a más de 200 personas.

Un factor determinante en el tamaño de la protesta del viernes fueron las recientes acciones israelíes destinadas a intensificar su guerra económica contra Gaza. Estas incluyen la reducción de la zona de pesca designada en Gaza a solo seis millas náuticas y la imposición de restricciones severas al movimiento de bienes a través de Kerem Shalom, el principal cruce comercial de la Franja de Gaza. Desde el pasado lunes, los bienes de Gaza no se pueden trasladar a Israel y solo se permite la “ayuda humanitaria” aprobada por Israel en el enclave palestino.

Hamas y Yihad Islámica se refirieron al ataque letal de Israel contra las protestas del viernes como la razón para lanzar, según las FDI, unos 200 proyectiles al sur de Israel.

Encabezados por EUA, las potencias imperialistas han defendido firmemente los ataques salvajes de Israel contra las protestas de la Marcha del Retorno palestino, describiéndolas como un uso de fuerza apropiado. En respuesta a los últimos esfuerzos israelíes para estrangular económicamente a la Franja de Gaza, la Unión Europea emitió el viernes una declaración hipócrita. Le pidió a Israel revertir sus últimos actos de guerra económica, diciendo que corren el riesgo de “agravar la ya difícil situación económica en Gaza, al tiempo que exige a “Hamas y otros actores en Gaza … cesar y abstenerse de acciones violentas y provocaciones contra Israel”. La declaración no mencionó la matanza del Gobierno israelí de manifestantes de la Marcha del Retorno.

Con el aliento de Washington, Israel ha intensificado su agresión en los meses recientes no solo contra los palestinos, sino contra los Estados vecinos.

Israel ha lanzado repetidamente ataques aéreos contra Siria. El miércoles de la semana pasada, según la prensa israelí, aviones de guerra de las FDI atacaron tres posiciones militares en Siria, supuestamente en represalia por el ingreso de un dron sirio en el espacio aéreo de los Altos del Golán, ocupados por Israel, y el domingo por la noche Siria acusó a Israel de atacar una zona militar en las afueras de Alepo.

Netanyahu y su Gobierno también han sido animadores y cómplices de la conspiración del Gobierno de Trump para boicotear el acuerdo nuclear con Irán e intensificar la presión económica y militar sobre Teherán en toda la región.

El sábado, Netanyahu habló con el presidente Trump sobre su inminente reunión con el presidente ruso, Vladimir Putin, y los esfuerzos de EUA., fuertemente apoyados por Israel, para abrir una brecha entre Teherán y Moscú en la preparación de una gran escalada de la ofensiva imperialista para un cambio de régimen en Irán.

Los partidos de la oposición en Israel están atacando a Netanyahu por no cumplir sus promesas de “seguridad”. El presidente de la Unión Sionista, Avi Gabbay, atacó al primer ministro israelí el domingo por aceptar un alto el que “decidió Hamas”. “Cuando ellos disparan, tú disparas, devuelves el golpe”, dijo Gabbay. “Una cometa es exactamente lo mismo que un cohete Kassem”.

Al mismo tiempo, Gabbay y el resto de la oposición están invocando la “crisis en el sur de Israel” para presionar a Netanyahu para que abandone sus planes para forzar un voto de la Knéset o Parlamento a fines de este mes sobre una nueva “Ley Básica” discriminatoria que declararía a Israel un “Estado judío” y eliminaría el árabe como idioma oficial. Los oponentes a la ley dentro del sistema temen que su carácter antidemocrático debilite aún más la legitimidad internacional de Israel.

Con el fin de obtener una rápida aprobación de la legislación propuesta, Netanyahu alcanzó un acuerdo el domingo con su socio de coalición, Naftali Bennett, líder del partido La Casa Judía, para abandonar una cláusula del proyecto de ley que aprobaba explícitamente la segregación impuesta por el Estado. Esta cláusula, que habría facultado al Estado con “autorizar una comunidad compuesta por personas que tienen la misma fe y nacionalidad para mantener el carácter exclusivo de esa comunidad”, está siendo reemplazada por una que compromete al Estado a promover el “asentamiento judío”.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 16 de julio de 2018)